La NASA estudia el cambio climático con ayuda de las focas en la Antártida


La agencia espacial estadounidense NASA se está preparando para probar una nueva forma de medir los efectos del cambio climático. Lo están haciendo atando cascos a las focas alrededor de la Antártida. El proyecto también puede proporcionar datos de las corrientes de aguas profundas que pueden ayudar a los científicos a dibujar una imagen clara y expansiva de los patrones climáticos fluctuantes.

Equipado con un sensor especializado que recuerda a un pequeño sombrero, la foca puede adentrarse profundamente en el océano y nadar a través de grandes extensiones de agua para dar una visión de la vida en las antípodas de nuestro planeta. Tal técnica puede ahorrar en equipos costosos como drones de aguas profundas o cámaras submarinas y submarinos de alta tecnología. La interacción de la foca con el medio ambiente acuático puede aumentar la calidad de los datos generados.


Las focas a menudo se sumergen aún más lejos que las ballenas en su búsqueda de los peces y calamares que comen. De hecho, se sabe que las focas nativas de las aguas alrededor de la Antártida, que están siendo utilizadas por la NASA y sus científicos asociados, se sumergen a una profundidad de hasta 7,000 pies. Como el objetivo de los científicos es tener una idea decente de lo que está sucediendo en las aguas intensamente frías de la Corriente Circumpolar Antártica, que es responsable de regular la temperatura en todo el hemisferio sur, la mejor manera de hacerlo es con la ayuda de las focas.

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