Policía no puede contener la necesidad de acariciar a un gato callejero en repetidas ocasiones

El primer ministro de Malasia renunció recientemente en medio de una creciente indignación pública por el mal manejo de la pandemia por parte de su gobierno.

Policías armados montan guardia en la puerta principal del palacio nacional.

Entra un gato, que se pavonea de un lado a otro fuera de las puertas como si estuviera realizando una inspección al azar.

Un policía no pudo contener sus ganas de acariciar al simpático minino en repetidas ocasiones. Pero ¿Quién podría culparlo?...

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